Tipos y Causas de la Pérdida Auditiva

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Terminología:

Conductive; Sensorineural; Auditory Neuropathy/Auditory Dys-synchrony; Acquired/Genetic; Risk Factors

Preguntas

¿Qué tan común es la pérdida auditiva?

¿La pérdida auditiva de mi niño/a es permanente?

¿Qué causó la pérdida auditiva de mi niño/a?

¿Cuáles son los “factores de riesgo”?

¿Cuáles son las recomendaciones de tratamiento o manejo médico y audiológico para los diferentes tipos de pérdidas auditivas?

¿Por qué mi niño/a tiene una pérdida auditiva, si el resultado del estudio audiológico que le hicieron al nacer fue normal?

  •  ¿Qué tan común es la pérdida auditiva?

La pérdida auditiva en niños pequeños es mucho más común de lo que usted se imagina – aproximadamente tres de cada 1,000 bebés tienen un tipo de pérdida auditiva. En efecto, la pérdida auditiva es más común que todas las otras afecciones detectadas en bebés recién nacidos que son examinados en el hospital (p. ej.: fenilquetonuria, anemia de células falciformes).

  • ¿La pérdida auditiva de mi niño/a es permanente?

Existen varios tipos diferentes de pérdida auditiva.
La pérdida auditiva conductiva generalmente es “médicamente tratable”. Los resultados del tratamiento varían dependiendo de la causa de la pérdida conductiva. La pérdida auditiva conductiva causada por la acumulación de líquido detrás de la membrana timpánica (tímpano), puede variar según la cantidad y la consistencia del líquido; el tratamiento de esta clase de pérdida auditiva es generalmente muy efectivo para restablecer los niveles normales de audición. Algunas pérdidas auditivas conductivas causadas por una malformación del canal auditivo y/o de los huesos del oído medio pueden ser permanentes, incluso después del tratamiento.
La pérdida auditiva neurosensorial es una pérdida auditiva permanente debida a una disfunción del oído interno/células sensoriales cocleares (células ciliadas). Algunas veces, la causa de la pérdida auditiva sensorial puede provenir de un factor específico, pero la causa suele ser desconocida.
La pérdida auditiva mixta es una combinación de las pérdidas auditivas conductiva y neurosensorial. Aunque el componente conductivo puede manejarse con tratamiento médico, el componente neurosensorial es permanente.
Neuropatía auditiva / Disincronía auditiva Los términos neuropatía auditiva y disincronía auditiva describen un trastorno auditivo identificado recientemente, que se caracteriza por el procesamiento ineficiente del sonido en alguna parte del trayecto entre las células ciliadas de la cóclea y el cerebro. Los resultados de las investigaciones relacionadas con este trastorno sugieren que es causado por un número de diferentes patologías, que tienen como consecuencia algunas variedades de pérdidas auditivas permanentes y otras variedades de carácter temporal.

  • ¿Qué causó la pérdida auditiva de mi niño/a?

Una pérdida auditiva adquirida es una pérdida no hereditaria, causada por afecciones o acontecimientos que ocurren durante el embarazo, durante el parto o después del parto. Estas causas pueden estar relacionadas con infecciones que sufre la madre durante el embarazo, enfermedades del bebé después del parto, o complicaciones ocurridas durante el parto, como la falta de oxígeno. Sin embargo, casi el 50% de los infantes con pérdida auditiva no presentan factores de riesgo conocidos. Muchas de estas pérdidas auditivas son genéticas. Si la pérdida auditiva no tiene una causa clara, su audiólogo puede recomendar asesoramiento genético para ayudarle a resolver inquietudes sobre las posibilidades de que sus futuros hijos y nietos tengan una pérdida auditiva. El asesoramiento genético también puede ayudar en la identificación de otros posibles trastornos asociados con pérdida auditiva. Los recientes avances en genética han demostrado que la pérdida auditiva genética es más común de lo que se pensaba anteriormente.

  • ¿Cuáles son los “factores de riesgo”?

Un “factor de riesgo” es una afección médica o acontecimiento que está asociado con la pérdida auditiva. La presencia de un factor de riesgo no garantiza que ocurrirá una pérdida auditiva, simplemente que los niños con uno o más de estos factores de riesgo tienen una mayor probabilidad de sufrir pérdida auditiva permanente. Entre los factores de riesgo para la pérdida auditiva se encuentran: • preocupación de la persona a cargo del cuidado del/de la niño/a sobre retraso en la audición, habla, lenguaje o desarrollo del/de la niño/a • historia familiar de pérdida auditiva infantil permanente • estadía en la unidad de cuidados intensivos neonatales por más de 5 días • respiración artificial mecánica • medicamentos ototóxicos • hiperbilirrubinemia (ictericia) • anormalidades en la cabeza o cuello (diferencia física o malformación de la oreja) • infección durante el embarazo, incluyendo citomegalovirus (CMV) y toxoplasmosis • síndromes asociados con pérdida permanente de la audición • infecciones postnatales, incluyendo meningitis y herpes • serio trauma en la cabeza, y quimioterapia. Existen criterios más detallados para algunos de estos factores de riesgo. Por favor, hable con su médico si tiene inquietudes o preguntas.

  •  ¿Cuáles son las recomendaciones de tratamiento o manejo médico y audiológico para los diferentes tipos de pérdidas auditivas?

La pérdida auditiva conductiva causada por la acumulación de líquido en el oído medio puede corregirse con tratamiento médico, como antibióticos o cirugía menor. La pérdida auditiva conductiva causada por malformación del canal auditivo y del oído medio requiere una cirugía más compleja. Esta cirugía puede posponerse por varios años por razones médicas. Los niños con pérdida auditiva conductiva frecuentemente usan un audífono de conducción ósea mientras se les realiza la cirugía. Los audífonos de conducción ósea son generalmente muy efectivos cuando la pérdida auditiva es puramente conductiva.

Las pérdidas auditivas neurosensoriales se manejan usando audífonos y/o implantes cocleares. La efectividad de estos dispositivos depende del grado de pérdida auditiva, la edad a la cual se identifica la pérdida auditiva y comienza la intervención temprana, la regularidad con la que se usan los audífonos o implantes, y la regularidad y eficacia de la intervención temprana. En general, cuanto más pronto se identifique la pérdida auditiva y se inicie la intervención temprana, y cuanto más regularmente se usen los audífonos o implantes, mejores serán los resultados obtenidos.

La pérdida auditiva mixta se maneja con combinaciones de las diferentes estrategias de tratamiento y manejo descritas anteriormente, dependiendo de las características individuales de la pérdida auditiva del/de la niño/a.

La neuropatía auditiva/disincronía auditiva se maneja actualmente con audífonos, dispositivos de asistencia auditiva y/o implantes cocleares, dependiendo de los síntomas del trastorno auditivo. Todavía no se ha desarrollado un sistema estándar de cuidado y aún continúan las investigaciones sobre las causas subyacentes de esta afección. Actualmente, las evaluaciones audiológicas regulares y la evaluación del lenguaje del/de la niño/a ayudan a guiar la toma de decisiones sobre el manejo de este tipo de pérdida auditiva, incluyendo las decisiones sobre métodos de comunicación.

  • ¿Cómo puede mi hijo tener una pérdida auditiva cuando se aprobó el examen de audición de nacimiento? 

Si su niño/a pasó el estudio audiológico que le practicaron al nacer, pero ahora tiene una pérdida auditiva, es probable que haya ocurrido alguna de las siguientes cosas: 1) Hubo un acontecimiento médico que produjo el desarrollo de la pérdida auditiva (meningitis, otras infecciones virales como CMV, infecciones del oído que causaron la acumulación de líquido en el oído medio, etc.) 2) Un medicamento suministrado a su hijo/a como tratamiento para una enfermedad potencialmente mortal produjo la pérdida auditiva. 3) Su hijo/a tiene un trastorno genético, en el cual la pérdida auditiva se desarrolla y progresa después de pasado algún tiempo desde el nacimiento. Si su niño/a ha tenido algunos de los factores de riesgo mencionados anteriormente, su audición deberá evaluarse regularmente, aunque los resultados de los estudios auditivos al nacer no hayan indicado pérdida auditiva alguna.